Nuestros ojos cambian a lo largo de la vida. Las necesidades visuales de un niño que está desarrollando su visión no son las mismas que las de un adulto que pasa varias horas frente al computador o las de una persona mayor que comienza a experimentar cambios relacionados con el envejecimiento.
Por esta razón, hablar de salud visual según la edad permite entender que el cuidado de los ojos debe acompañarnos durante todas las etapas de la vida.
En algunos momentos el objetivo principal será verificar que la visión se esté desarrollando adecuadamente. En otros, será corregir defectos refractivos, controlar factores de riesgo, identificar enfermedades de manera oportuna o conservar la mayor funcionalidad visual posible.
También es importante recordar que la edad por sí sola no determina cómo estarán nuestros ojos. Los antecedentes familiares, las enfermedades generales, los hábitos, las condiciones oculares previas y otros factores pueden modificar las necesidades de cada persona.
Por eso, más que seguir un calendario idéntico para todos, lo importante es comprender qué debemos observar en cada etapa y mantener los controles recomendados de acuerdo con las características individuales.
¿Por qué cambia la salud visual con la edad?
El sistema visual atraviesa diferentes procesos a medida que crecemos y envejecemos.
Durante los primeros años, la visión se encuentra en desarrollo y el cerebro está aprendiendo a interpretar correctamente la información que recibe de los ojos.
Posteriormente, durante la adolescencia y la edad adulta, pueden aparecer o modificarse defectos refractivos como miopía y astigmatismo, mientras nuestras actividades académicas, laborales y digitales aumentan las demandas visuales.
Con el paso de los años también se producen cambios naturales en estructuras como el cristalino y pueden aumentar las probabilidades de presentar determinadas enfermedades oculares.
Por esta razón, el cuidado de la salud visual según la edad debe adaptarse a las necesidades de cada momento.
Salud visual durante los primeros años de vida
Los primeros años son especialmente importantes porque el sistema visual todavía se encuentra en desarrollo.
Un niño pequeño no puede explicar claramente cómo está viendo y, además, puede no reconocer que existe una dificultad.
Si siempre ha visto de una determinada manera, puede asumir que esa percepción es normal.
Por eso, los padres y cuidadores deben prestar atención a determinados comportamientos y cumplir los controles indicados durante la infancia.
Algunas alteraciones identificadas durante esta etapa pueden requerir seguimiento o tratamiento para favorecer un adecuado desarrollo visual.
¿Qué señales visuales podemos observar en un niño?
Existen comportamientos que pueden justificar una valoración visual.
Entre ellos:
- Acercarse demasiado a libros, pantallas u objetos.
- Entrecerrar los ojos para mirar.
- Desviar uno o ambos ojos.
- Inclinar o girar frecuentemente la cabeza para observar.
- Cubrirse un ojo durante determinadas actividades.
- Frotarse los ojos con mucha frecuencia.
- Presentar dificultad para seguir objetos.
- Manifestar dolor de cabeza recurrente durante actividades visuales.
- Tener dificultades escolares que podrían estar relacionadas con la visión.
- Presentar una diferencia evidente en la apariencia de los ojos.
Estos signos no permiten realizar un diagnóstico en casa.
Su función es ayudar a reconocer cuándo puede ser conveniente realizar una valoración.
Estrabismo y ambliopía durante la infancia
Dos conceptos importantes durante el desarrollo visual son el estrabismo y la ambliopía.
El estrabismo ocurre cuando los ojos no mantienen una alineación adecuada.
La ambliopía, conocida popularmente como “ojo perezoso”, corresponde a una disminución de la visión que se desarrolla durante la infancia cuando el sistema visual no recibe o procesa adecuadamente la información de uno de los ojos o, en determinadas situaciones, de ambos.
Existen diferentes causas y cada caso debe evaluarse individualmente.
La importancia de identificar estas alteraciones durante la infancia está relacionada con el desarrollo del sistema visual.
Por eso, no debería asumirse que un niño “corregirá solo” una desviación ocular o una dificultad visual con el crecimiento sin haber sido evaluado.
Salud visual durante la etapa escolar
Al comenzar la vida escolar, las exigencias visuales aumentan.
Los niños necesitan mirar el tablero, leer, escribir, utilizar computadores, realizar actividades manuales y cambiar constantemente el enfoque entre diferentes distancias.
Una dificultad visual puede influir en algunas de estas tareas.
Sin embargo, un bajo rendimiento académico no significa automáticamente que exista un problema en los ojos. Pueden intervenir muchos factores.
Lo importante es considerar la visión como uno de los aspectos que conviene evaluar cuando existen signos que generan sospecha.
Durante esta etapa también es recomendable fomentar hábitos como:
- Mantener una distancia adecuada durante la lectura.
- Realizar actividades al aire libre.
- Evitar períodos excesivamente prolongados de visión cercana sin descansos.
- Utilizar buena iluminación.
- Evitar frotarse los ojos.
- Mantener una higiene adecuada.
- Utilizar protección ocular durante actividades que impliquen riesgo.
Niños, adolescentes y pantallas
Los dispositivos digitales forman parte de la educación y el entretenimiento actual.
Por eso, el objetivo no debería ser presentar las pantallas como un enemigo, sino enseñar a utilizarlas de manera responsable.
Durante períodos prolongados de concentración frente a una pantalla puede disminuir la frecuencia del parpadeo y aparecer cansancio, sequedad o molestias.
También es importante equilibrar las actividades de visión cercana con descansos y tiempo al aire libre.
Si un niño o adolescente necesita acercarse excesivamente al dispositivo, entrecierra los ojos para mirar o manifiesta visión borrosa frecuente, conviene realizar una valoración.
Salud visual durante la adolescencia
Durante la adolescencia pueden presentarse cambios en la graduación.
Por ejemplo, la miopía puede aparecer o progresar durante los años de crecimiento en algunas personas.
También aumenta la autonomía en el uso de dispositivos, maquillaje y lentes de contacto.
Esto hace necesario reforzar hábitos adecuados.
Los adolescentes que utilizan lentes de contacto deben comprender la importancia de:
- Lavarse y secarse las manos antes de manipularlos.
- Respetar los tiempos de reemplazo.
- Utilizar los productos indicados para su cuidado.
- No intercambiarlos con otras personas.
- Evitar prácticas que aumenten el riesgo de complicaciones.
- Consultar si presentan dolor, ojo rojo o disminución visual.
La comodidad no debería llevar a descuidar la higiene ocular.
Salud visual entre los 20 y los 39 años
Durante la adultez joven muchas personas consideran que sus ojos necesitan poca atención porque ven correctamente.
Sin embargo, esta etapa suele coincidir con una alta demanda visual.
Estudio universitario, trabajo frente al computador, teléfono celular, conducción y actividades prolongadas de visión cercana pueden ocupar una parte importante del día.
Por eso, algunas molestias frecuentes pueden relacionarse con:
- Fatiga visual.
- Sequedad.
- Ardor.
- Sensación de cuerpo extraño.
- Visión borrosa después de períodos prolongados de trabajo.
- Dolor de cabeza relacionado con actividades visuales.
Estas molestias no deberían utilizarse para autodiagnosticarse.
Si aparecen con frecuencia, una valoración permite determinar si existe un defecto refractivo, alteración de la superficie ocular u otra condición que requiera atención.
¿Qué cuidados visuales son importantes durante la adultez joven?
Durante esta etapa pueden incorporarse hábitos que tendrán valor a largo plazo.
Entre ellos:
- Mantener controles visuales según las recomendaciones profesionales.
- Utilizar gafas con adecuada protección UV.
- Realizar pausas durante actividades prolongadas frente a pantallas.
- Evitar frotarse los ojos.
- No automedicarse con gotas oftálmicas.
- Mantener una adecuada higiene de los lentes de contacto.
- Utilizar protección ocular durante actividades de riesgo.
- Mantener hábitos saludables generales.
- Consultar frente a cambios repentinos de la visión.
La prevención no significa vivir preocupado por desarrollar una enfermedad.
Significa incorporar el cuidado de los ojos dentro del cuidado general de la salud.
¿Qué cambia en la visión después de los 40 años?
Alrededor de esta etapa muchas personas comienzan a notar dificultad para realizar actividades a corta distancia.
Puede aparecer la necesidad de alejar el celular, aumentar el tamaño de las letras o buscar más iluminación para leer.
Uno de los cambios frecuentes es la presbicia.
Con el paso de los años, el cristalino pierde progresivamente parte de su capacidad para cambiar de forma y enfocar objetos cercanos.
Por eso, actividades que antes podían realizarse cómodamente comienzan a requerir mayor esfuerzo.
La presbicia forma parte del proceso de envejecimiento del sistema visual y puede manejarse mediante diferentes alternativas de corrección según las necesidades del paciente.
Sin embargo, no todos los cambios visuales después de los 40 años deben atribuirse automáticamente a la presbicia.
Una valoración permite establecer qué está ocurriendo.
Después de los 40 años también aumenta la importancia de los controles
A medida que avanza la edad, la evaluación de la salud ocular adquiere mayor relevancia.
Además de revisar la corrección visual, es importante considerar factores como antecedentes familiares, presión intraocular, características del nervio óptico y otras condiciones según cada paciente.
Por ejemplo, algunas formas de glaucoma pueden evolucionar inicialmente sin generar síntomas evidentes.
Esto no significa que toda persona después de los 40 años desarrollará glaucoma.
Significa que los controles permiten evaluar el riesgo individual y determinar si se requieren estudios adicionales o una periodicidad específica de seguimiento.
Salud visual entre los 50 y los 60 años
Durante esta etapa pueden hacerse más evidentes algunos cambios relacionados con el envejecimiento ocular.
La presbicia ya suele estar establecida y pueden comenzar a presentarse cambios en estructuras como el cristalino.
También adquieren mayor importancia enfermedades generales que pueden afectar los ojos.
La diabetes, por ejemplo, puede producir alteraciones en la retina.
La hipertensión y otras condiciones sistémicas también forman parte de los antecedentes que deben comunicarse durante una valoración oftalmológica.
Por eso, cuidar la visión no puede separarse completamente del cuidado de la salud general.
¿Qué es la catarata y por qué es más frecuente con la edad?
Dentro del ojo tenemos una estructura transparente denominada cristalino.
Con el paso de los años, este puede perder progresivamente su transparencia y desarrollar una catarata.
Los síntomas pueden variar entre pacientes e incluir:
- Visión borrosa.
- Mayor dificultad para ver en determinadas condiciones de iluminación.
- Deslumbramiento.
- Cambios frecuentes en la fórmula.
- Alteraciones en la percepción del contraste.
La presencia de catarata no significa automáticamente que deba realizarse una cirugía inmediatamente.
El oftalmólogo evalúa cuánto está afectando la visión y las actividades del paciente para determinar cuándo está indicado considerar un procedimiento.
Salud visual después de los 60 años
Durante la adultez mayor aumenta la frecuencia de diferentes enfermedades oculares.
Entre ellas pueden encontrarse:
- Catarata.
- Glaucoma.
- Degeneración macular relacionada con la edad.
- Algunas enfermedades de retina.
- Alteraciones de la superficie ocular.
Esto no significa que perder la visión sea una consecuencia inevitable de envejecer.
Ese concepto es especialmente importante.
Una persona mayor no debería resignarse a ver progresivamente peor simplemente porque considera que “es normal para su edad”.
Cuando existe una disminución de la visión, es importante determinar cuál es la causa y si existe una alternativa de manejo.
Retina y envejecimiento
La retina es una estructura fundamental para la visión y algunas enfermedades retinianas se presentan con mayor frecuencia a medida que aumenta la edad.
Una de ellas es la degeneración macular relacionada con la edad, que afecta la región central de la retina denominada mácula.
También pueden existir otras alteraciones vitreorretinianas.
Síntomas como distorsión de las líneas, cambios en la visión central, aparición repentina de numerosas moscas volantes, destellos de luz o una sombra en el campo visual deben ser evaluados.
Especialmente cuando aparecen de forma súbita, no deberían atribuirse simplemente al envejecimiento.
Diabetes y salud visual a cualquier edad
Aunque el riesgo de determinadas enfermedades aumenta con la edad, no debemos pensar que los problemas importantes de los ojos pertenecen exclusivamente a los adultos mayores.
La diabetes puede afectar la retina en personas adultas de diferentes edades.
La retinopatía diabética puede comenzar sin producir una disminución evidente de la visión.
Por esta razón, las personas con diabetes deben mantener los controles oculares recomendados aunque consideren que ven correctamente.
La periodicidad del seguimiento dependerá de las características individuales y de los hallazgos encontrados durante la valoración.
Antecedentes familiares: la edad no es el único factor
Conocer los antecedentes familiares puede aportar información importante.
Si existen familiares con glaucoma, queratocono, determinadas enfermedades de retina u otras condiciones oculares, es conveniente informarlo durante la consulta.
Esto no significa que necesariamente desarrollará la misma enfermedad.
Los antecedentes son uno de varios elementos que el profesional puede considerar para establecer el riesgo y decidir si se requieren evaluaciones específicas.
Por eso, la salud visual según la edad debe entenderse siempre de manera individual.
Dos personas de 50 años pueden necesitar controles muy diferentes.
¿Cada cuánto debemos revisar nuestros ojos?
No existe una frecuencia idéntica para todas las personas.
La periodicidad depende de:
- Edad.
- Antecedentes familiares.
- Enfermedades generales.
- Uso de determinados medicamentos.
- Cirugías oculares previas.
- Defectos refractivos.
- Enfermedades oculares existentes.
- Síntomas.
- Factores de riesgo individuales.
Por eso, más que establecer un calendario universal, lo recomendable es realizar una valoración y preguntar al profesional cuándo debería ser su próximo control.
Algunas personas pueden necesitar controles frecuentes, mientras que otras tendrán intervalos diferentes.
Hay síntomas que no deben esperar independientemente de la edad
Aunque el cuidado preventivo puede organizarse mediante controles periódicos, algunos síntomas justifican una valoración oportuna.
Entre ellos:
- Pérdida repentina de visión.
- Dolor ocular intenso.
- Aparición súbita de numerosas moscas volantes.
- Destellos de luz nuevos.
- Sensación de sombra o cortina.
- Visión doble de aparición reciente.
- Trauma ocular.
- Ojo rojo acompañado de dolor o disminución visual.
- Distorsión repentina de las imágenes.
Estos síntomas pueden tener diferentes causas.
No permiten realizar un diagnóstico por sí solos, pero sí indican que no es conveniente esperar hasta el siguiente control programado.
Bienestar ocular en las diferentes etapas de la vida
Además de detectar enfermedades, cuidar los ojos significa prestar atención a cómo se sienten durante nuestras actividades diarias.
Las necesidades también pueden cambiar con la edad.
Un estudiante puede experimentar cansancio después de largas jornadas de lectura; un adulto puede pasar gran parte del día frente al computador; y una persona mayor puede presentar cambios en la superficie ocular que generan molestias.
Hábitos como realizar pausas, mantener una adecuada higiene visual, evitar frotarse los ojos y consultar cuando existen síntomas persistentes pueden contribuir al bienestar.
En la Sociedad de Cirugía Ocular también contamos con nuestro Spa de Ojos, orientado al bienestar y cuidado ocular en aquellos casos en los que sus servicios puedan complementar las necesidades del paciente.
El Spa de Ojos no reemplaza la valoración oftalmológica cuando existen síntomas, enfermedades o cambios visuales que requieren evaluación médica.
Salud visual según la edad en la Sociedad de Cirugía Ocular
En la Sociedad de Cirugía Ocular entendemos que nuestros ojos no necesitan exactamente el mismo cuidado durante toda la vida.
Por eso contamos con diferentes áreas y subespecialidades que permiten orientar la atención según las características de cada paciente.
Desde la oftalmología pediátrica hasta el manejo de catarata, glaucoma, córnea, retina y vítreo y otras condiciones oculares, el objetivo es acompañar el cuidado visual de acuerdo con las necesidades de cada etapa.
Comprender la salud visual según la edad también permite abandonar dos ideas equivocadas: que los niños solamente necesitan consultar cuando no ven el tablero y que perder visión es una consecuencia que debemos aceptar simplemente porque envejecemos.
En cualquier etapa, los cambios visuales merecen atención.
Preguntas frecuentes sobre salud visual según la edad
El seguimiento visual comienza desde los primeros años de vida y puede variar según los antecedentes y hallazgos del niño.
Además de los controles recomendados durante el desarrollo, debe solicitarse una valoración cuando existen signos como desviación ocular, dificultad para fijar la mirada, comportamientos visuales inusuales o antecedentes que aumenten el riesgo de alteraciones.
El profesional puede establecer posteriormente la periodicidad apropiada.
Puede ocurrir.
Algunos defectos refractivos pueden aparecer o modificarse durante los años de crecimiento. La miopía, por ejemplo, puede progresar durante esta etapa en determinadas personas.
Si un adolescente comienza a ver borroso de lejos, necesita acercarse a los objetos o presenta cambios frecuentes en su visión, es recomendable realizar una valoración.
Una causa frecuente es la presbicia, relacionada con cambios naturales en la capacidad del cristalino para enfocar objetos cercanos.
Puede manifestarse como necesidad de alejar el celular o los textos para poder leerlos.
Sin embargo, no debería asumirse que cualquier cambio visual después de los 40 años corresponde exclusivamente a presbicia. Una valoración permite confirmar su causa.
El envejecimiento produce cambios en los ojos, pero una disminución visual no debería aceptarse automáticamente como algo inevitable.
Catarata, glaucoma, enfermedades de retina y otras condiciones pueden presentarse con mayor frecuencia en adultos mayores.
Cuando existe un cambio en la visión, lo importante es determinar qué lo está causando y si requiere tratamiento o seguimiento.
La catarata se relaciona frecuentemente con el envejecimiento y su probabilidad aumenta con el paso de los años, aunque también puede aparecer por otras causas.
No existe una edad exacta en la que todas las personas desarrollen catarata.
Además, tener catarata no significa necesariamente que se requiera cirugía inmediatamente. La decisión depende de la valoración y del impacto que tenga sobre la visión y las actividades cotidianas.
Sí puede necesitarlos.
La frecuencia dependerá de sus antecedentes y factores de riesgo. Ser joven no excluye la posibilidad de presentar enfermedades o alteraciones visuales.
Además, una valoración puede permitir revisar la corrección óptica, la superficie ocular y otros aspectos de la salud de los ojos.
No.
La necesidad de seguimiento ocular en una persona con diabetes está relacionada con su enfermedad y no simplemente con alcanzar una determinada edad.
La diabetes puede producir alteraciones en la retina antes de que el paciente perciba una pérdida visual. Por eso, debe cumplir los controles indicados de acuerdo con sus características individuales.
Puede ser necesario, pero la periodicidad no depende exclusivamente de la edad.
Un adulto mayor con una enfermedad ocular diagnosticada puede requerir controles más frecuentes que otra persona de la misma edad sin los mismos factores de riesgo.
Después de una valoración, el oftalmólogo puede indicar cuándo debe realizarse el siguiente control.
Cuidemos nuestra salud visual
Nuestros ojos nos acompañan desde los primeros años de vida y sus necesidades cambian a medida que crecemos.
Comprender la salud visual según la edad permite prestar atención al desarrollo visual durante la infancia, reconocer cambios durante la adolescencia y la adultez, incorporar hábitos preventivos y mantener un seguimiento adecuado a medida que aumenta el riesgo de determinadas enfermedades oculares.
No existe una única edad para comenzar a cuidar los ojos ni un momento en el que debamos dejar de hacerlo.
Tampoco deberíamos esperar necesariamente a tener visión borrosa para consultar.
En la Sociedad de Cirugía Ocular contamos con atención y diferentes subespecialidades para acompañar el cuidado de la visión durante las distintas etapas de la vida.
Agende su valoración en la Sociedad de Cirugía Ocular y consulte cuáles son los controles recomendados para usted o para los diferentes integrantes de su familia.
















