Cuidar los ojos no debería comenzar únicamente cuando aparece visión borrosa, dolor o alguna molestia. Muchas de las acciones que realizamos todos los días pueden influir en nuestro bienestar ocular y, al mismo tiempo, existen enfermedades que pueden desarrollarse inicialmente sin producir síntomas evidentes.
Por eso, incorporar hábitos para cuidar la salud visual es una forma sencilla de prestar mayor atención a nuestros ojos, reconocer cambios oportunamente y entender cuándo es necesario acudir a una valoración profesional.
El uso prolongado de pantallas, frotarse los ojos, no utilizar protección frente a la radiación ultravioleta, automedicarse con gotas o posponer durante años una valoración oftalmológica son situaciones frecuentes que vale la pena revisar.
En el marco del mes dedicado al cuidado de la visión, desde la Sociedad de Cirugía Ocular reunimos 10 recomendaciones que pueden formar parte de su rutina diaria.
¿Por qué es importante cuidar la salud visual aunque vea bien?
Ver bien no significa necesariamente que podamos olvidarnos de la salud de nuestros ojos.
Algunas alteraciones visuales producen síntomas rápidamente, mientras que otras pueden avanzar durante un tiempo sin que la persona perciba cambios importantes. Además, las necesidades de nuestros ojos se modifican a lo largo de la vida.
La infancia, la edad adulta y el envejecimiento presentan condiciones visuales diferentes. También existen factores individuales que pueden hacer necesario un seguimiento más cercano, como antecedentes familiares, diabetes, miopía elevada, cirugías oculares previas o determinadas enfermedades.
Por eso, cuidar la visión no consiste solamente en utilizar gafas cuando son necesarias. Implica adoptar medidas preventivas, prestar atención a los cambios y realizar los controles recomendados según cada caso.
1. Realice controles visuales periódicos
Uno de los principales hábitos para cuidar la salud visual es no esperar a presentar molestias para solicitar una valoración.
Los controles permiten evaluar diferentes aspectos de la visión y de la salud ocular. Dependiendo de la edad, los antecedentes y las necesidades de cada persona, el profesional puede determinar qué evaluaciones son necesarias y con qué frecuencia deben realizarse.
Esto cobra especial importancia porque algunas enfermedades oculares pueden comenzar sin síntomas evidentes.
El glaucoma es un ejemplo conocido: determinadas formas pueden avanzar progresivamente antes de que el paciente note alteraciones importantes en su campo visual. Algo similar puede suceder con algunas complicaciones oculares asociadas a enfermedades sistémicas como la diabetes.
La periodicidad del control no tiene que ser idéntica para todas las personas. El oftalmólogo puede establecerla de acuerdo con los factores de riesgo y los hallazgos encontrados durante la consulta.
2. Evite rascarse o frotarse los ojos
Cuando sentimos picazón, cansancio o la sensación de tener algo dentro del ojo, una reacción casi automática puede ser frotarlo.
Sin embargo, hacerlo repetidamente o con fuerza no es recomendable.
El roce puede aumentar la irritación de la superficie ocular y favorecer pequeñas lesiones. Además, las manos pueden transportar microorganismos y partículas que entran en contacto con los ojos.
El frotamiento ocular frecuente también merece especial atención en personas con determinadas alteraciones de la córnea. Existe una asociación reconocida entre el frotamiento habitual de los ojos y el queratocono, una enfermedad en la que la córnea modifica progresivamente su forma.
Si usted siente la necesidad constante de rascarse los ojos, lo importante no es solamente evitar el hábito, sino determinar por qué ocurre. Alergias, ojo seco y otras alteraciones de la superficie ocular pueden producir picazón o molestias persistentes.
Este tema lo abordaremos con mayor profundidad en otro de nuestros contenidos de cuidado visual.
3. Haga pausas durante el uso prolongado de pantallas
Computadores, teléfonos celulares y tabletas forman parte de nuestras actividades laborales, educativas y personales.
Pasar varias horas frente a ellos puede estar relacionado con molestias como:
- Sensación de cansancio ocular.
- Ardor.
- Sequedad.
- Pesadez en los ojos.
- Visión borrosa transitoria.
- Dolor de cabeza en algunas personas.
- Dificultad para mantener el enfoque después de jornadas prolongadas.
Durante las actividades que requieren mucha concentración también podemos disminuir la frecuencia del parpadeo, lo que puede favorecer síntomas relacionados con sequedad ocular.
Una medida sencilla es incorporar descansos visuales durante la jornada. La conocida regla 20-20-20 propone que, aproximadamente cada 20 minutos, se dirija la mirada durante 20 segundos hacia un punto situado a unos 20 pies —aproximadamente seis metros— de distancia.
No es necesario convertir la regla en una obligación cronometrada. Lo importante es recordar que nuestros ojos también necesitan cambiar de enfoque y hacer pausas durante períodos prolongados de trabajo cercano.
4. Mantenga una distancia adecuada frente a las pantallas
Además de realizar pausas, es importante revisar cómo está organizado el lugar donde trabaja o estudia.
La pantalla del computador no debería obligarlo a acercarse excesivamente, inclinar constantemente la cabeza o realizar un esfuerzo innecesario para leer.
El tamaño del texto, la distancia de visualización, la posición de la pantalla y la iluminación ambiental pueden influir en la comodidad visual.
También conviene evitar reflejos intensos sobre la pantalla y ajustar el brillo para que exista una relación confortable con la iluminación del entorno.
Si usted necesita acercarse constantemente para poder leer o siente que cada vez le cuesta más enfocar, no debería asumir automáticamente que se debe al cansancio. Una valoración puede determinar si existe un cambio en su condición visual o en la corrección óptica que utiliza.
5. Proteja sus ojos de la radiación ultravioleta
La protección solar no corresponde únicamente al cuidado de la piel.
Los ojos también están expuestos a la radiación ultravioleta. Por eso, al permanecer al aire libre es recomendable utilizar gafas de sol que cuenten con una protección adecuada frente a los rayos UV.
Un punto importante es no elegir las gafas únicamente porque sus lentes sean oscuros.
El color o la intensidad del lente no determinan por sí solos su capacidad de protección. Es importante adquirir productos que ofrezcan información confiable sobre su filtro UV.
El uso de sombreros o elementos que proporcionen sombra también puede complementar la protección durante actividades prolongadas al aire libre.
6. No utilice gotas o medicamentos para los ojos sin orientación profesional
Es común encontrar personas que utilizan gotas porque anteriormente se las recomendaron a un familiar, porque “quitan el ojo rojo” o porque recuerdan haber utilizado un producto similar años atrás.
Sin embargo, no todos los ojos rojos tienen la misma causa y no todas las gotas sirven para las mismas condiciones.
Enrojecimiento, ardor, picazón, secreción o sensación de cuerpo extraño pueden aparecer por diferentes motivos.
La automedicación puede retrasar el diagnóstico adecuado y algunos medicamentos oftálmicos requieren indicaciones y seguimiento específicos.
Incluso cuando se trata de productos de venta libre, si los síntomas son persistentes, recurrentes o empeoran, es conveniente solicitar valoración profesional.
7. Cuide la higiene de sus manos y de los elementos que entran en contacto con los ojos
Nuestras manos entran en contacto permanente con teléfonos, teclados, superficies y objetos de uso cotidiano.
Por eso, lavarlas antes de tocar los ojos es una medida sencilla de cuidado.
Esta recomendación adquiere todavía mayor importancia para las personas que utilizan lentes de contacto.
Los lentes deben manipularse siguiendo las recomendaciones de higiene, uso y reemplazo indicadas para cada tipo. También es importante evitar prácticas que aumenten el riesgo de complicaciones, como prolongar su utilización más allá del tiempo recomendado o dormir con ellos cuando no están diseñados para ese propósito.
El maquillaje y los productos utilizados alrededor de los ojos también deben mantenerse en buenas condiciones y no deberían compartirse con otras personas.
8. Mantenga hábitos saludables que también beneficien sus ojos
La salud ocular no está completamente separada de la salud general.
Una alimentación equilibrada, actividad física de acuerdo con las condiciones individuales, evitar el tabaquismo y mantener controladas enfermedades como diabetes e hipertensión forman parte de un enfoque integral de salud.
La diabetes merece una atención particular porque puede afectar los vasos sanguíneos de la retina y producir retinopatía diabética.
En algunas personas, estos cambios pueden aparecer antes de que exista una disminución evidente de la visión. Por esta razón, el seguimiento médico de la enfermedad y los controles oftalmológicos indicados son importantes.
La alimentación, por su parte, debe entenderse como parte de un estilo de vida saludable y no como una fórmula capaz de prevenir por sí sola todas las enfermedades oculares.
9. Utilice protección ocular cuando la actividad lo requiera
No todos los riesgos para nuestros ojos se encuentran frente a una pantalla.
Determinadas actividades laborales, deportivas o domésticas pueden exponerlos a partículas, sustancias químicas, fragmentos u objetos que pueden ocasionar lesiones.
En estas situaciones es importante utilizar elementos de protección ocular apropiados para la actividad que se está realizando.
También es recomendable tener precaución durante reparaciones, trabajos de construcción, jardinería o manipulación de sustancias que puedan entrar accidentalmente en contacto con los ojos.
Si se presenta un trauma ocular o exposición a una sustancia química, la conducta dependerá de las características del accidente y puede requerir atención médica inmediata.
10. No ignore cambios repentinos en su visión
Este es probablemente uno de los hábitos para cuidar la salud visual más importantes: conocer cuándo un síntoma no debería esperar.
Existen cambios visuales que requieren una valoración oportuna.
Entre las señales de alerta se encuentran:
- Pérdida repentina de visión.
- Aparición súbita de numerosos puntos o manchas flotantes.
- Destellos de luz de aparición reciente.
- Sensación de una sombra o cortina en el campo visual.
- Dolor ocular intenso.
- Visión doble de aparición reciente.
- Traumatismos oculares.
- Enrojecimiento intenso acompañado de dolor o disminución visual.
- Distorsión repentina de las imágenes.
Estos síntomas pueden tener diferentes causas y no permiten realizar un diagnóstico por sí solos. Sin embargo, justifican una valoración profesional para establecer qué está ocurriendo.
No es recomendable esperar varios días para comprobar si una pérdida súbita de visión desaparece espontáneamente.
¿Qué papel tiene el descanso y el bienestar ocular?
Además de prevenir enfermedades y realizar controles, también podemos prestar atención a la comodidad de nuestros ojos durante las actividades cotidianas.
Después de jornadas prolongadas frente al computador, algunas personas experimentan sensación de cansancio, sequedad o pesadez ocular.
Realizar pausas, parpadear conscientemente durante períodos de concentración, revisar las condiciones del puesto de trabajo y mantener hábitos adecuados puede contribuir al bienestar visual.
Sin embargo, es importante diferenciar bienestar ocular de tratamiento médico.
Cuando existe dolor, disminución visual, ojo rojo persistente, secreción, síntomas repentinos o molestias recurrentes, la prioridad debe ser establecer su causa mediante una valoración profesional.
Spa de Ojos: un espacio para complementar el bienestar visual
Dentro de la Sociedad de Cirugía Ocular contamos con nuestro Spa de Ojos, un espacio orientado al bienestar ocular que puede complementar los hábitos de cuidado en personas que experimentan molestias asociadas, por ejemplo, a jornadas prolongadas de trabajo visual o determinadas condiciones de la superficie ocular, siempre de acuerdo con la valoración correspondiente.
El Spa de Ojos no reemplaza una consulta oftalmológica ni debe considerarse una alternativa para tratar por cuenta propia síntomas que puedan indicar una enfermedad ocular.
La invitación es a conocer sus servicios y determinar, de acuerdo con sus necesidades, qué alternativas pueden contribuir a su bienestar ocular.
Cuidar sus ojos también significa saber cuándo consultar
Uno de los errores frecuentes es pensar que debemos acudir al oftalmólogo únicamente cuando dejamos de ver bien.
La valoración ocular también tiene un papel preventivo.
Además de revisar la visión, permite evaluar estructuras del ojo y establecer si existen factores que requieren seguimiento.
La edad, los antecedentes familiares, enfermedades generales, cirugías previas, el uso de determinados medicamentos y los síntomas del paciente pueden modificar la frecuencia y el tipo de controles recomendados.
Por eso, más que establecer una regla idéntica para toda la población, es importante contar con una recomendación individual.
Cuidado de la salud visual en la Sociedad de Cirugía Ocular
En la Sociedad de Cirugía Ocular promovemos el cuidado visual desde la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno de las diferentes condiciones que pueden afectar los ojos.
Adoptar hábitos para cuidar la salud visual es una parte importante de este proceso, pero no sustituye los controles profesionales cuando están indicados.
Una valoración permite conocer las necesidades particulares de sus ojos, identificar factores de riesgo y determinar si requiere seguimiento, corrección visual, estudios adicionales o valoración por alguna de las subespecialidades oftalmológicas.
El objetivo no es esperar a que aparezca una dificultad importante para comenzar a prestar atención a la visión.
Preguntas frecuentes sobre hábitos para cuidar la salud visual
Ver bien es una buena señal, pero no permite descartar por sí solo todas las alteraciones oculares. Algunas enfermedades pueden presentar pocos síntomas durante sus primeras etapas. Además, una valoración no se limita a comprobar cuánto alcanza a leer en una tabla; también puede incluir la evaluación de diferentes estructuras del ojo según las necesidades del paciente.
La frecuencia de los controles debe individualizarse de acuerdo con la edad, antecedentes y factores de riesgo.
El uso prolongado de dispositivos puede asociarse con fatiga visual, sequedad y otras molestias, especialmente cuando pasamos largos períodos realizando trabajo cercano sin pausas.
Esto no significa que utilizar un celular produzca automáticamente una enfermedad ocular. Es más útil revisar los hábitos de uso: realizar descansos, mantener una distancia cómoda, ajustar el tamaño del texto y consultar si existe visión borrosa o molestias persistentes.
Frotarlos repetidamente puede aumentar la irritación y poner en contacto la superficie ocular con microorganismos o partículas presentes en las manos. Además, el frotamiento ocular frecuente se ha relacionado con determinadas alteraciones corneales, entre ellas el queratocono.
Cuando existe picazón constante, es recomendable buscar la causa en lugar de convertir el frotamiento en una respuesta habitual.
No necesariamente. La oscuridad del lente no garantiza por sí misma protección frente a la radiación ultravioleta.
Al elegir gafas de sol es importante verificar que cuenten con protección UV adecuada y adquirirlas en lugares que permitan conocer las características del producto. La protección debe estar relacionada con el filtro y no únicamente con el color del lente.
Depende del producto y de la razón por la cual se está utilizando.
No todas las gotas tienen la misma composición ni están indicadas para las mismas condiciones. Utilizar medicamentos oftálmicos sin conocer la causa de los síntomas puede ser inadecuado y, en algunos casos, retrasar una valoración necesaria.
Si necesita gotas con mucha frecuencia o presenta síntomas persistentes, es recomendable consultar.
La pérdida súbita de visión, una sombra o cortina en el campo visual, aparición repentina de numerosos puntos flotantes, destellos nuevos, dolor ocular intenso, traumatismos y algunos cuadros de ojo rojo acompañados de disminución visual requieren especial atención.
La urgencia puede variar dependiendo del síntoma y de sus características, pero ante un cambio repentino de la visión es preferible solicitar orientación profesional oportunamente.
No. El Spa de Ojos está orientado al bienestar ocular y puede complementar determinadas estrategias de cuidado, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de una enfermedad.
Si existe una molestia persistente, dolor, disminución de la visión o algún signo de alarma, primero es necesario determinar qué está causando el síntoma y establecer el manejo correspondiente.
Recomendaciones finales
La salud visual se construye también a partir de pequeñas decisiones cotidianas.
Realizar controles periódicos, evitar frotarse los ojos, descansar durante el uso de pantallas, protegerse de la radiación ultravioleta, mantener una higiene adecuada, no automedicarse y prestar atención a los cambios repentinos son algunos de los principales hábitos para cuidar la salud visual.
Sin embargo, el autocuidado tiene límites. Una rutina saludable complementa la atención profesional, pero no sustituye una valoración cuando existen síntomas o factores de riesgo.
En la Sociedad de Cirugía Ocular puede encontrar atención especializada para evaluar su salud visual y recibir orientación de acuerdo con sus necesidades. También puede conocer nuestro Spa de Ojos como una alternativa complementaria de bienestar cuando esté indicado.
Agende su valoración en la Sociedad de Cirugía Ocular y haga del cuidado de sus ojos parte de su rutina de salud.
















