“Yo veo bien, entonces mis ojos deben estar sanos”. Es una conclusión comprensible. Normalmente relacionamos una enfermedad ocular con visión borrosa, dolor, enrojecimiento o alguna dificultad evidente para realizar nuestras actividades.
Sin embargo, la salud ocular es más compleja.
Existen enfermedades de los ojos sin síntomas evidentes durante sus etapas iniciales. Algunas alteraciones pueden comenzar y evolucionar antes de que la persona perciba un cambio importante en su visión.
Esto ocurre, entre otras razones, porque algunas enfermedades avanzan lentamente, afectan inicialmente zonas de la visión que no identificamos con facilidad o producen cambios que pueden detectarse durante una valoración antes de generar dificultades en las actividades cotidianas.
Por esta razón, afirmar “veo bien” no siempre equivale a decir “mis ojos están completamente sanos”.
Los controles visuales y oftalmológicos permiten evaluar aspectos que no podemos revisar frente al espejo ni identificar únicamente por la forma en que percibimos nuestro entorno.
¿Cómo podemos tener una enfermedad ocular y seguir viendo bien?
La visión no depende de una única estructura.
Para que podamos ver intervienen la córnea, el cristalino, la retina, el nervio óptico y otras estructuras, además del procesamiento de la información visual por parte del cerebro.
Una alteración puede comenzar en alguna de estas áreas sin afectar inmediatamente la visión central o las actividades que realizamos todos los días.
También existe una gran capacidad de adaptación.
Cuando un cambio ocurre lentamente, puede resultar difícil identificarlo porque la persona se acostumbra progresivamente a la nueva forma de ver.
En determinadas situaciones, un ojo también puede compensar parcialmente las dificultades del otro, haciendo que el paciente tarde en notar que existe una diferencia.
Por eso, algunas enfermedades pueden encontrarse durante un control realizado cuando la persona todavía considera que su visión es adecuada.
¿Qué significa que una enfermedad ocular sea silenciosa?
Cuando hablamos de una enfermedad “silenciosa” no queremos decir que nunca producirá síntomas.
Nos referimos a condiciones que pueden desarrollarse durante un período sin generar señales evidentes para el paciente.
Con el tiempo pueden aparecer cambios, pero esperar hasta ese momento no siempre es lo ideal.
El objetivo de los controles preventivos es precisamente evaluar la salud ocular antes de que la presencia de síntomas sea la única razón para consultar.
También es importante aclarar que no todas las personas necesitan los mismos exámenes ni la misma frecuencia de seguimiento.
La edad, los antecedentes familiares, las enfermedades generales y los hallazgos encontrados durante una valoración permiten establecer qué controles necesita cada paciente.
Glaucoma: una enfermedad que puede avanzar sin que lo note
El glaucoma es uno de los ejemplos más importantes cuando hablamos de enfermedades de los ojos sin síntomas.
Comprende un grupo de enfermedades que pueden producir daño progresivo del nervio óptico.
En algunas de sus formas más frecuentes, la persona puede no experimentar dolor ni notar inicialmente una disminución evidente de la visión.
Una de las razones es que el glaucoma puede afectar progresivamente el campo visual periférico.
Cuando estos cambios comienzan lentamente, el paciente puede tardar en percibirlos.
Por esta razón, el diagnóstico no debería depender únicamente de esperar a que aparezcan síntomas.
Durante la valoración oftalmológica pueden evaluarse diferentes factores y, cuando está indicado, solicitar estudios complementarios para analizar el nervio óptico y el campo visual.
¿El glaucoma siempre está relacionado con presión ocular alta?
No necesariamente.
La presión intraocular es un factor importante dentro de la evaluación del glaucoma, pero no es el único elemento que se tiene en cuenta.
Existen personas con presión intraocular elevada que no presentan daño glaucomatoso y también pueden existir pacientes con glaucoma cuyos valores de presión no necesariamente se encuentran elevados en una medición determinada.
Por eso, medir la presión ocular de manera aislada no sustituye una valoración completa.
El oftalmólogo puede considerar aspectos como las características del nervio óptico, antecedentes familiares, edad, presión intraocular y resultados de estudios complementarios cuando están indicados.
Retinopatía diabética: puede haber cambios antes de notar visión borrosa
La diabetes puede afectar diferentes órganos y sistemas, incluidos los ojos.
Una de sus posibles complicaciones es la retinopatía diabética, enfermedad que afecta los vasos sanguíneos de la retina.
En sus etapas iniciales pueden existir alteraciones sin que el paciente note una disminución importante de su visión.
Esto significa que una persona con diabetes no debería utilizar únicamente la pregunta “¿estoy viendo bien?” para decidir si necesita revisar sus ojos.
El seguimiento de la retina permite identificar cambios y establecer la conducta apropiada según los hallazgos.
Además del control oftalmológico, el manejo integral de la diabetes y de otros factores de salud forma parte del cuidado visual.
¿Por qué la diabetes puede afectar los ojos sin que el paciente lo note?
La retina es una estructura situada en la parte posterior del ojo y contiene vasos sanguíneos que pueden verse afectados por la diabetes.
Algunos cambios pueden comenzar antes de comprometer de manera evidente las zonas responsables de la visión que utilizamos para leer, reconocer rostros o realizar actividades de detalle.
Por esta razón, esperar a que aparezca visión borrosa no es una estrategia adecuada de seguimiento.
La frecuencia de los controles debe establecerse según las características de cada paciente y las recomendaciones de sus profesionales tratantes.
Cuando ya existen cambios en la retina, el seguimiento puede necesitar una periodicidad diferente.
Algunos cambios relacionados con la catarata pueden ser graduales
La catarata corresponde a una pérdida progresiva de transparencia del cristalino.
A diferencia de otras enfermedades que pueden permanecer sin síntomas evidentes durante determinado período, la catarata suele producir cambios visuales a medida que progresa.
Sin embargo, estos cambios pueden aparecer lentamente.
La persona puede adaptarse progresivamente y no identificar de inmediato cuánto ha cambiado su calidad visual.
Puede comenzar a necesitar más iluminación, notar mayor deslumbramiento, percibir los colores de manera diferente o experimentar modificaciones frecuentes en su corrección óptica.
Por eso, algunos pacientes se sorprenden cuando durante una valoración se identifica una catarata que ya ha comenzado a modificar su visión.
La presencia de catarata no significa automáticamente que exista indicación inmediata de cirugía. La decisión depende de su evolución y del impacto sobre las actividades del paciente.
Alteraciones de la retina que pueden pasar inicialmente desapercibidas
La retina puede presentar diferentes enfermedades y no todas generan síntomas de la misma manera.
La localización y extensión de una alteración pueden influir en la forma en que el paciente la percibe.
Algunos cambios periféricos, por ejemplo, pueden no interferir inmediatamente con la visión central.
Por esta razón, en determinados pacientes y según sus antecedentes, puede ser necesario evaluar el fondo del ojo incluso cuando no existe una queja visual importante.
Esto adquiere especial relevancia en personas con factores de riesgo o enfermedades que pueden afectar la retina.
Queratocono: los cambios pueden confundirse con una modificación de la fórmula
El queratocono es una enfermedad de la córnea en la que esta estructura se adelgaza y modifica progresivamente su forma.
En algunas personas, las primeras manifestaciones pueden confundirse con cambios frecuentes en la graduación, especialmente del astigmatismo.
El paciente puede pensar simplemente que necesita nuevas gafas.
Cuando existen cambios refractivos que llaman la atención, antecedentes familiares, frotamiento ocular frecuente u otros hallazgos, puede ser necesario estudiar con mayor detalle las características de la córnea.
Los estudios especializados permiten evaluar su forma y determinar si existe una alteración que requiera seguimiento.
¿La hipertensión también puede producir cambios en los ojos?
La salud ocular está relacionada con la salud general.
En determinadas circunstancias, enfermedades sistémicas como la hipertensión pueden producir cambios en estructuras oculares, particularmente en los vasos sanguíneos de la retina.
Esto no significa que todas las personas con hipertensión desarrollarán una enfermedad visual.
Sí significa que durante una valoración es importante informar sobre las condiciones médicas existentes y los tratamientos que utiliza.
El oftalmólogo no evalúa los ojos de manera completamente aislada del resto del organismo.
Los antecedentes generales pueden aportar información relevante para interpretar determinados hallazgos.
¿Por qué no notamos fácilmente los cambios del campo visual?
Normalmente prestamos mucha atención a nuestra visión central porque la utilizamos para leer, mirar el celular, reconocer caras y observar detalles.
En cambio, somos menos conscientes de los cambios pequeños y progresivos en nuestra visión periférica.
Además, nuestro sistema visual integra la información proveniente de ambos ojos.
Esto puede hacer que determinadas pérdidas sean difíciles de reconocer durante las primeras etapas.
En enfermedades como el glaucoma, esta característica adquiere especial importancia.
Una persona puede continuar realizando muchas actividades habituales mientras se producen cambios que solamente son identificados mediante una evaluación específica.
Un ojo puede compensar al otro
Imagine que un ojo comienza a presentar una disminución progresiva de visión mientras el otro conserva una buena capacidad visual.
Al utilizar ambos ojos simultáneamente, la persona puede no darse cuenta inmediatamente de la diferencia.
En algunos casos, el problema se descubre accidentalmente al cubrir uno de los ojos.
Esto explica por qué evaluar cada ojo de manera independiente forma parte de una valoración visual.
No se recomienda utilizar este ejercicio como método de diagnóstico en casa, pero sí ayuda a comprender por qué algunas alteraciones pueden pasar desapercibidas.
¿Quiénes deberían prestar especial atención aunque vean bien?
Todos podemos beneficiarnos de cuidar preventivamente nuestros ojos, pero determinados factores pueden hacer especialmente importante mantener los controles recomendados.
Entre ellos:
- Diabetes.
- Antecedentes familiares de glaucoma.
- Enfermedades oculares previas.
- Miopía elevada.
- Antecedentes familiares de determinadas enfermedades de la córnea o retina.
- Cirugías oculares previas.
- Traumatismos oculares.
- Uso de determinados medicamentos.
- Edad avanzada.
- Enfermedades generales que puedan tener repercusiones oculares.
Tener uno de estos factores no significa que exista una enfermedad.
Su importancia está en ayudar a establecer el nivel de riesgo y la periodicidad adecuada de seguimiento.
Los antecedentes familiares también cuentan
Durante una consulta oftalmológica es útil conocer si padres, hermanos u otros familiares cercanos han presentado determinadas enfermedades oculares.
El glaucoma y algunas alteraciones corneales o retinianas pueden tener componentes familiares.
Un antecedente no permite afirmar que una persona desarrollará necesariamente la misma enfermedad.
Sin embargo, puede modificar la forma en que el profesional evalúa el riesgo.
Por eso, si conoce antecedentes importantes en su familia, comuníquelos durante la consulta.
¿Cada cuánto debemos consultar si no tenemos síntomas?
No existe un intervalo idéntico para todas las personas.
Aunque el control periódico es importante, su frecuencia debe adaptarse a:
- Edad.
- Antecedentes.
- Factores de riesgo.
- Enfermedades generales.
- Hallazgos previos.
- Cirugías oculares.
- Uso de medicamentos.
- Condiciones visuales existentes.
Después de una valoración, el profesional puede indicarle cuándo debería realizar el siguiente control.
Algunas personas necesitarán seguimiento frecuente y otras podrán tener intervalos diferentes.
Lo importante es evitar la idea de que solamente necesitamos consultar cuando algo comienza a doler o cuando dejamos de ver claramente.
¿Qué puede detectar una valoración oftalmológica?
La evaluación depende de cada paciente y no todos requieren exactamente los mismos procedimientos.
Durante una consulta pueden revisarse diferentes aspectos de la salud ocular, como:
- Agudeza visual.
- Córnea.
- Cristalino.
- Presión intraocular cuando está indicado.
- Nervio óptico.
- Retina.
- Antecedentes y factores de riesgo.
Cuando existe algún hallazgo que necesita estudiarse con mayor detalle, pueden solicitarse exámenes complementarios.
Por ejemplo, dependiendo del caso pueden utilizarse estudios para evaluar la retina, el nervio óptico, el campo visual o las características de la córnea.
Los exámenes se seleccionan según la necesidad clínica y no simplemente como una lista idéntica para todos los pacientes.
Los exámenes especializados no reemplazan la consulta
La tecnología permite obtener información muy detallada sobre diferentes estructuras del ojo.
Sin embargo, un examen por sí solo no debería interpretarse fuera del contexto clínico.
Una imagen de retina, una tomografía, una topografía corneal o un campo visual aportan información que debe relacionarse con:
- Los antecedentes del paciente.
- La evaluación médica.
- Los síntomas.
- Los hallazgos clínicos.
- Estudios anteriores cuando existen.
Por eso, realizar muchos exámenes no necesariamente equivale a tener una mejor evaluación.
Lo importante es solicitar los estudios apropiados para cada caso e interpretarlos adecuadamente.
¿Una persona sin síntomas puede necesitar tratamiento?
Sí, dependiendo del diagnóstico.
Precisamente algunas enfermedades pueden identificarse durante controles antes de que el paciente note cambios importantes.
Si se encuentra una condición que requiere tratamiento, el oftalmólogo explicará las alternativas disponibles según sus características.
En otros casos, el hallazgo puede necesitar únicamente seguimiento.
Tener un diagnóstico no significa automáticamente que se requiera cirugía o un procedimiento.
La conducta depende de la enfermedad, su etapa, los factores de riesgo y las características individuales del paciente.
Ver bien tampoco significa que nunca necesitemos volver al oftalmólogo
Un resultado normal en una valoración es una buena noticia.
Pero no significa que los ojos no puedan cambiar en el futuro.
La edad avanza, pueden aparecer nuevas enfermedades generales, cambian nuestros hábitos y algunas condiciones oculares pueden desarrollarse con el tiempo.
Por eso, después de una valoración es importante conocer cuándo debería realizarse el siguiente control.
El seguimiento preventivo permite comparar hallazgos y observar si existen cambios a lo largo del tiempo.
Los controles preventivos y las señales de alerta cumplen funciones diferentes
En el artículo anterior hablamos de síntomas que justifican una valoración oportuna, como pérdida repentina de visión, dolor intenso, nuevas moscas volantes acompañadas de destellos o una sombra en el campo visual.
Esas son situaciones en las que existen síntomas.
Las enfermedades de los ojos sin síntomas plantean justamente el escenario contrario: pueden existir cambios sin que el paciente perciba que algo está ocurriendo.
Por eso, ambos conceptos son complementarios.
Debemos saber reconocer las señales de alarma, pero también mantener controles cuando aparentemente todo está bien.
Prevención no significa garantizar que una enfermedad nunca aparecerá
Es importante comprender correctamente el concepto de prevención.
Realizar controles, utilizar protección UV, mantener hábitos saludables y cuidar adecuadamente nuestros ojos no significa que podamos evitar todas las enfermedades.
Existen factores relacionados con genética, edad y condiciones generales de salud que no podemos modificar completamente.
La prevención también significa identificar riesgos, diagnosticar oportunamente y realizar seguimiento cuando sea necesario.
En determinadas enfermedades, conocer el diagnóstico antes de que exista una afectación importante puede permitir establecer estrategias de manejo y seguimiento de manera más oportuna.
Detección y seguimiento en la Sociedad de Cirugía Ocular
No sustituye una valoración oftalmológica.
El Spa de Ojos de la Sociedad de Cirugía Ocular está orientado al bienestar ocular y puede complementar el cuidado en determinadas necesidades relacionadas con la superficie ocular, fatiga visual u otras condiciones cuando está indicado.
Sin embargo, enfermedades como glaucoma, retinopatía diabética o alteraciones de retina requieren evaluación médica y los estudios correspondientes según cada caso.
Por esta razón, una persona que no presenta molestias pero desea conocer cómo está su salud ocular debería considerar una valoración preventiva.
El bienestar ocular y la evaluación médica cumplen objetivos diferentes y pueden complementarse cuando corresponde.
¿El Spa de Ojos sirve para detectar enfermedades silenciosas?
En la Sociedad de Cirugía Ocular contamos con profesionales y diferentes subespecialidades para evaluar las estructuras que participan en la visión.
Según las necesidades de cada paciente, puede requerirse atención en áreas como glaucoma, retina y vítreo, córnea, catarata, oftalmología pediátrica, neuroftalmología u otras especialidades.
Además, los estudios diagnósticos pueden complementar la valoración cuando existe una indicación médica.
Nuestro objetivo es promover una cultura de cuidado en la que la consulta no comience únicamente cuando la visión ya está afectada.
Las enfermedades de los ojos sin síntomas nos recuerdan precisamente por qué la prevención y los controles periódicos forman parte de una adecuada salud visual.
Preguntas frecuentes sobre enfermedades de los ojos sin síntomas
Sí, es posible.
Algunas enfermedades pueden comenzar sin producir síntomas evidentes o sin afectar inicialmente la visión que utilizamos para nuestras actividades cotidianas.
Esto no significa que todas las personas que ven bien tengan una enfermedad. Significa que la percepción de una buena visión no permite evaluar por sí sola todas las estructuras de los ojos.
El glaucoma es uno de los ejemplos más conocidos porque algunas de sus formas pueden evolucionar progresivamente sin dolor ni una pérdida visual evidente durante las primeras etapas.
Sin embargo, no es la única condición que puede presentar pocos síntomas inicialmente.
Por esta razón, los antecedentes y factores de riesgo ayudan a establecer qué evaluaciones necesita cada persona.
Sí.
Pueden existir cambios en la retina antes de que la persona note una disminución significativa de la visión.
Por eso, los pacientes con diabetes deben cumplir el seguimiento ocular indicado aunque consideren que ven correctamente.
Esperar a tener visión borrosa no es la estrategia apropiada para determinar cuándo revisar la retina.
No es posible determinarlo únicamente por la forma en que usted siente sus ojos.
La valoración del glaucoma considera diferentes elementos y, dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse estudios adicionales.
Los antecedentes familiares y otros factores también pueden influir en el riesgo, por lo que es importante informarlos durante la consulta.
No necesariamente.
La presión intraocular es uno de los factores que se evalúan, pero no es el único criterio para determinar la presencia o ausencia de glaucoma.
El nervio óptico, el campo visual, los antecedentes y otros hallazgos pueden formar parte de la evaluación según cada paciente.
Por eso, una medición aislada no reemplaza una valoración completa.
No todas las personas necesitan los mismos estudios.
El oftalmólogo determina cuáles son apropiados según la edad, antecedentes, factores de riesgo y hallazgos encontrados durante la consulta.
Solicitar exámenes sin una indicación específica no sustituye la evaluación clínica.
La periodicidad debe individualizarse.
Una persona sin factores de riesgo puede necesitar un esquema de seguimiento diferente al de alguien con diabetes, antecedentes familiares de glaucoma, una enfermedad ocular previa o determinados hallazgos.
Después de una valoración, pregunte cuándo debería realizar su próximo control.
No.
Los síntomas son una razón importante para consultar, pero no son la única.
Los controles preventivos permiten evaluar la salud ocular incluso cuando la persona considera que ve correctamente.
Además, si existen factores de riesgo conocidos, el seguimiento puede ser especialmente importante aunque no haya molestias.
Mejor es consultar
Ver bien es una excelente señal, pero no es la única forma de saber cómo se encuentran nuestros ojos.
Las enfermedades de los ojos sin síntomas nos recuerdan que algunas alteraciones pueden comenzar antes de producir dolor, visión borrosa u otros cambios evidentes.
El glaucoma, la retinopatía diabética y determinadas alteraciones de la retina son ejemplos de condiciones en las que los controles pueden adquirir especial importancia. Al mismo tiempo, cada persona tiene factores de riesgo diferentes y no todos necesitan la misma periodicidad ni los mismos exámenes.
Por eso, el cuidado visual debe combinar dos acciones: consultar oportunamente cuando aparece una señal de alarma y mantener los controles recomendados incluso cuando aparentemente todo está bien.
En la Sociedad de Cirugía Ocular contamos con profesionales, subespecialidades y apoyo diagnóstico para evaluar su salud visual de acuerdo con sus necesidades.
Si hace tiempo no realiza un control porque considera que ve bien, agende una valoración en la Sociedad de Cirugía Ocular y conozca cuál es el seguimiento adecuado para sus ojos.
















